Una familia wichi perdió dos hijos en los ultimos dos días

La Vertiente Chica, 50 kilómetros al sur de Santa Victoria Este, y que su hermanita, de 5 años y 10 meses, había quedado internada con muy bajo peso en el hospital.

“Nos llena de dolor”, dijo el ministro de Gobierno Ricardo Villada. Reconoció que los agentes sanitarios de la zona no hicieron su trabajo.

Tristemente, en la madrugada de ayer, apenas pasada la medianoche, Micaela Pastor murió y sus padres perdieron dos hijos en el infierno del hambre, en menos de 48 horas. Una semana negra con la muerte de tres niños, que deja de rodillas la lucha contra la pobreza y la desnutrición que azota a la etnia wichi. Esta semana, sin dudas, se ha perdido la batalla. Toca revisar las estrategias puestas en marcha y a quiénes las ejecutan.

Impactado, el ministro de Gobierno, Justicia, Trabajo y Derechos Humanos de la Provincia, Ricardo Villada, en conferencia de prensa dijo al respecto: “Nos llena de dolor lo que sucedió en el norte. Nos castiga esta tremenda noticia. Otro niño fallecido. Estuvimos con el gobernador y los ministros haciendo una evaluación. Vamos a fortalecer la presencia de los agentes sanitarios en la zona. El control debería haber sido mucho más estricto y no lo ha sido. Como consecuencia no hubo seguimiento y esto fue lo que ocasionó, seguramente, la falta de atención a los niños”.

“Vamos a fortalecer el control de los agentes sanitarios en la zona. Todo el proceso de entrega de módulos alimentarios se desarrolla de manera normal. No es suficiente con que llegue el módulo. Tiene que estar presente el agente sanitario para que el alimento llegue a los más chicos, controlar talla y peso”.

Con respecto a los agentes sanitarios que tienen un rol crucial en evitar estas muertes, el cacique de la comunidad de La Vertiente Chica, Eliberto Frías, había denunciado que “estos chicos se mueren porque nadie los controla, los agentes mienten a las autoridades que vienen a verlos pero en realidad no vienen y por eso los chicos se deterioran y se mueren. Porque además, como es lejos de todo esta comunidad, los bolsones no están llegando y acá no hay qué comer”.

A su turno, Pedro Lozano, dirigente wichi y secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Santa Victoria, quien asistió a la familia Pastor y fue quien retiró el cuerpo de la niña ayer por la mañana del hospital y lo llevó hasta su comunidad para entregárselo a los padres, le dijo a El Tribuno: “Esta semana es muy triste con la muerte de un chico en Santa María, y después los dos hijitos de la familia Pastor por abandono del personal de salud AP que no visita a la gente, falta control de peso, talla, entrega de leche y vacunas a los niños y niñas de la comunidad. Los sanitarios sabían que tenían que hacer el seguimiento de la niña Micaela porque ya había estado internada en Tartagal en enero por bajo peso y no lo hicieron”. 

En la inmensidad desolada del Chaco salteño, 50 kilómetros no son fáciles de recorrer para personas que carecen de alimento; mucho menos con niños a punto de perecer a cuestas. Denuncian que no tienen forma de comunicarse con el hospital y llamar a la ambulancia. Si logran comunicarse con alguien de Victoria Este, los tiempos son largos como el trecho, no existe la emergencia como tal. Si es urgente, mejor pensarse muerto. Por eso es criminal que los agentes saninarios no hagan su trabajo. 

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