Quién es y dónde trabajó Juan Franchino, el veedor judicial informático designado por Servini para las elecciones

En los noventa analizó las ofertas presentadas por los nuevos DNI, que terminó en el escándalo de sobornos de Siemens. Fue funcionario de Aníbal Ibarra y acompañó a Gustavo Béliz en el Ministerio de Justicia.

La jueza electoral María Romilda Servini designó al ingeniero en sistemas Juan Antonio Franchino como jefe del equipo de veedores judiciales informáticos que deberán controlar el funcionamiento del polémico software de Smartmatic.

Franchino tiene 65 años y desde el primero de noviembre de 2018 ostenta el cargo de director General de Tecnología del Consejo de la Magistraturade la Nación. Su nombramiento fue oficializado con la Resolución 2.967/2018 firmada por el presidente del cuerpo, Miguel Piedecasas.

Servini delegó en la Dirección General de Franchino la responsabilidad vigilar la transmisión de resultados de los comicios del próximo domingo, tras las múltiples quejas de los candidatos de la oposición. La magistrada facultó al ingeniero para nombrar “a los agentes que considere necesarios” para cumplir con sus servicios. Servini fundamentó su decisión diciendo que se hace con el objetivo de «garantizar una mayor certidumbre a todas las agrupaciones políticas que participarán del acto eleccionario».

María Servini
María Servini

Franchino llegó al puesto de director de Tecnología del Consejo dos meses después que el contador Carlos Alberto Bedetta asumió como nuevo Administrador General del Poder Judicial de la Nación, en reemplazo de Agustín Cinto, el joven becado que en 2017 había asumido como administrador en reemplazo de Juan Carlos Cubría, hijo de la jueza. Bedetta provino del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich y desembarcó en la Justicia casi al mismo tiempo que Carlos Rosenkrantztomó la presidencia de la Corte Suprema. Bedetta pasó de decidir la logística de la Secretaría de Seguridad a manejar un presupuesto de más de $ 35.000 millones de los judiciales.

Antes de saltar al Poder Judicial, Franchino ocupó cargos en el Ejecutivo. Fue subsecretario de Sistemas de Información de 1989 al 1993. En 1999 alertó desde la subsecretaría de Función Pública sobre el efecto de cambio de milenio Y2K en los sistemas informáticos de los hospitales y los municipios.

Durante la presidencia de Néstor Kirchner acompañó al ex ministro de Justicia y Seguridad Gustavo Béliz como subsecretario de Sistemas de Información. Cuando Béliz fue eyectado en julio de 2004 Franchino ya no estaba junto a él.

En febrero de 2004 el ingeniero fue nombrado por el destituido jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra en la Dirección General de Sistemas de Información de Salud de la cartera sanitaria. Pero para noviembre del año siguiente presentó su renuncia.

El libro “Cruces y sombras: perfiles del conservadurismo en América Latina”, del filósofo mexicano y estudioso del cristianismo Edgar González Ruiz, describe a Franchino como “incorruptible”. Y recuerda su rol como perito en la polémica licitación de los nuevos DNI que ganó Siemens durante el gobierno de Carlos Menem. Una nota de Miguel Bonasso publicada en Página 12 reconstruye la historia completa de ese negocio de u$s 600 millones que terminó en un escándalo de sobornos. El famoso caso Siemens.

En 1996 Franchino fue convocado por el ex ministro de Interior Carlos Corach para analizar las propuestas técnicas de los oferentes del Proyecto DNI, nacido del decreto 1310 de 1994. Los competidores eran tres:

  • La UTE formada por Ivisa y TTI.
  • La UTE lidera por Siemens-Nixdorf, Siemens S.A., Printrak, Imaging Automation, Indra y Mailfasty, con participación de la imprenta Boldt.
  • La UTE integrada por Itron S.A. (del Grupo Macri), la israelí Malam Systems Ltd., TRW Systems Overseas INc. y la candiense SHL Systemhpuse Inc.

El Proyecto DNI implicaba a quien se adjudicara la licitación la responsabilidad de confeccionar 24 millones de documentos -y su distribución-, el control migratorio y la elaboración de los padrones electorales. Si la UTE Itron-Malam ganaba, el reparto de DNI quedaría en manos de OCASA, la empresa postal de Alfredo Yabrán, y la impresión para Ciccone Calcográfica, sostuvo Bonasso.

<p>El fallo de 337 páginas del juez Ariel Lijo sobre el pago de sobornos en el caso Siemens, la empresa ganadora de la licitación para confeccionar los DNI en los noventa. Juan Antonio Franchino peritó de las tres ofertas técnicas y económicas. </p>

El fallo de 337 páginas del juez Ariel Lijo sobre el pago de sobornos en el caso Siemens, la empresa ganadora de la licitación para confeccionar los DNI en los noventa. Juan Antonio Franchino peritó de las tres ofertas técnicas y económicas.

Luego de varios meses de análisis, el Gobierno de Menem eligió a Siemens, a pesar de que las mejores calificaciones las había tenido a UTE de Franco Macri. Los perdedores presentaron sus impugnaciones. Según P12, los israelíes de Malam consideraron que la preadjudicación a Siemens había sido “arbitraria e ilegítima” y cuestionaron las opiniones en el concurso público del ex director de Migraciones, Hugo Franco, y del exdirector del Registro Nacional de las Personas, Eduardo D’Amico.

“La impugnación (de Malam) rescata la idoneidad del ingeniero Juan Franchino, designado por el propio ministro Corach como el técnico que debía evaluar los distintos informes que, sin embargo, fue cuestionado por Franco y D’Amico”, relató Bonasso.

Franchino fue contratado por tres meses a principios de 1997. Presentó un informe técnico en el que evaluó, desde el punto de vista informático, la capacidad empresarial de las oferentes. Trabajó sin presiones y dijo que nunca recibió directivas que impliquen dejar de lado sus convicciones técnico-profesionales.

Los israelíes impugnaron a Siemens tomando en cuenta los informes de la Casa de la Moneda, Banco Central, Encotesa y Policía Federal. Pero también remarcaron la opinión de Franchino. “Otorgó un puntaje inferior a siete ‘a un gran número de puntos de Siemens’ y calificó con cero puntos el Plan Operativo Anual de Detalle, que Siemens omitió en su oferta”, indicó Malam.

Sin embargo -añade la impugnación- pese a que la SIGEN aprobó todos estos procedimientos y avaló la idoneidad del ingeniero Franchino, la Comisión Técnica de Evaluación los dejó de lado, basándose centralmente en las opiniones de Franco y D’Amico.

Finalmente el 6 de octubre de 1998 el gobierno de Menem firmó el contrato con la empresa alemana, convalidado por el decreto 1342/98. El caso continuó durante años con denuncias judiciales, renegociaciones del contrato, rescisiones, reclamos en el CIADI, admisión de pago de sobornos y algunas detenciones. Franchino solo dio una opinión técnica contraria a Siemens.

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