River no puede en casa: Vélez dio el golpe en el Monumental y se prende en la pelea

En un partido que se desvirtuó por los numerosos errores arbitrales, los de Liniers ganaron 2-1 con goles de Nicolás Domínguez y Thiago Almada, de penal. Para el local había igualado Ignacio Fernández.

River Plate chocó con la inconmensurable figura del arquero mendocino Lucas Hoyos y, como le sucedió ante Tallares, de Córdoba (0-1), cayó nuevamente en el estadio Monumental en esta séptima fecha de la Superliga, ante Vélez Sarsfield, por 2 a 1, en un encuentro que tuvo como dominador al local y como ganador al visitante.

River Plate y Vélez Sarsfield preanunciaban un cruce entre dos equipos de similares características aunque diferentes jerarquías, ya que el local tiene pergaminos individuales y colectivos de los que carece el conjunto dirigido por Gabriel Heinze.

Pero conocedor de esto, el «Gringo» planteó un partido de presión constante, con diez jugadores corriendo a partir de la media cancha, dejándole a River la salida cómoda hasta superar los tres cuartos.

De esta manera, con una línea de cinco flexible para no resignar posibilidades de atacar pero bien resguardado defensivamente, Vélez trató de no sufrir el partido y salir de contra, algo impensado para este equipo que comanda Heinze que siempre dio la impresión de no saber jugar a otra cosa que al ataque.

Dicho y hecho, siempre con River como propietario del balón, sobre los 38 minutos sacó más Franco Armani hacia la media cancha, recuperó Vélez y Nicolás Domínguez definió con clase ante el achique del guardavallas riverplatense.

Con esa ventaja se fue Vélez al vestuario, para prepararse por lo que se suponía un segundo tiempo con River asumiendo el protagonismo absoluto del desarrollo, algo que efectivamente sucedió y que al cuarto de hora dio sus frutos con el empate de Ignacio Fernández.

Claro que el autor intelectual de ese tanto fue Lucas Martínez Quarta, la figura de River, que arrancó como un wing izquierdo y definió su acción con un toque atrás en el área chica para que concretara Fernández.

Con la igualdad la tromba riverplatense fue aún mayor y Vélez apostaba a la resistencia y a algún otro error de los locales, manteniéndose a puras voladas del arquero Lucas Hoyos, la gran figura de la noche de Núñez.

Pero justamente en sus manos y en el ingreso del diminuto, veloz y hábil Tiagho Almada estuvo la clave de la victoria velezana.

Es que se equivocó «Nacho» Fernández al querer gambetear en una zona peligrosa de la mitad de la cancha, con todos sus compañeros saliendo, y como había sucedido con Domínguez en el primer tanto, el «chiquitín» de 18 años que esta semana renovó contrato después de algunas diatribas, ya que tiene chances de irse al exterior muy pronto (se habla del mismísimo Barcelona), salió disparado, amagó, y Franco Armani le cometió penal.

El oriundo del Barrio Ejército de Los Andes, de Ciudadela, tuvo también la personalidad suficiente para tomar la pelota, pararse frente a Armani y derrotarlo con una perfecta ejecución del penal al palo izquierdo del arquero.

Otra vez como en el primer tanto este gol llegó a los 38 minutos, pero con los seis de descuento que iba a dar el árbitro Andrés Merlos, de pésima tarea, iba a quedar mucho tiempo para que los locales aspiraran a lograr el empate.

Y esa conjunción de minutos y errores del árbitro se corporizó a los 43 minutos, cuando Merlos cobró una mano inexistente de Nicolás Domínguez dentro de su propia área, expulsando además al autor del primer tanto de los de Liniers, y Fernández tuvo la oportunidad desde los 12 pasos de enmendar el error cometido en el segundo tanto visitante convirtiendo el empate que lo transformaría en el goleador del encuentro.

Pero nada de esto sucedió y «Nacho» Fernández se terminó convirtiendo en el «culpable» de la derrota de su equipo, ya que si bien ejecutó de buena manera la pena máxima, mucho mejor la desvió Hoyos lanzándose hacia la izquierda para impactar el balón con mano cambiada.

Si algo le faltaba a Hoyos era eso para redondear una actuación de «10 puntos» que lo transformó en el auténtico héroe de Núñez, poniendo justicia a un error grosero de Merlos, muy parecido a otro del primer tiempo cuando el arquero velezano se «llevó puesto» a Matías Suárez y el árbitro ignoró lo que sí era una claro penal.

Pero evidentemente no era la noche de River, que antes del encuentro tuvo la detención de varios integrantes de su «barra brava», lo que dejó un hueco en el medio de la tribuna donde se ubican los «Borrachos del Tablón», que a modo de protesta colocaron las banderas al revés, cuestionando a su propia comisión directiva por lo que gestionan para la aplicación del derecho de admisión, algo que se dio entre semana en cancha de Lanús.

Y por contrapartida fue la noche perfecta para Vélez, que volvió a ganar en cancha de River después de más de ocho años. La última vez había sido el 13 de marzo de 2011, cuando se impuso por última vez (2 a 1) en el Monumental.

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