Del Potro, su regreso y la incertidumbre de los pasos a seguir

En los últimos meses, el tandilense atravesó un período de ausencia del circuito debido a una fractura en su rodilla izquierda. En ese lapso, se supo a cuenta gotas su estado de salud y la información brindada en redes y otros canales no terminó de ser suficiente.

La rótula de la rodilla izquierda lo tuvo a mal traer a Juan Martín Del Potro durante más de seis meses. Lo hizo dudar, lo hizo temblar, pero no lo doblegó, ni siquiera aquella caída del 11 de octubre pasado en el Masters 1000 de Shanghai. Las mayores incertidumbres durante este tiempo, sin embargo, pasaron por otro lado, ya que se supo a cuenta gotas la actualidad de su estado de salud. Algunas grajeas en redes sociales, una comunicación oficial por mail y muchas versiones periodísticas se lanzaron sobre la mesa en este tiempo.

Hubo mucha tela para cortar desde entonces, aunque el manejo de los instrumentos necesarios no fue el adecuado. Si bien la decisión de jugar o no en un torneo durante una rehabilitación no se puede prever con mucha antelación, los anuncios de dichas determinaciones se dieron con sucintos comunicados (repetidos) en las redes a punto de comenzar los campeonatos.

En lo que al actual M1000 de Madrid respecta, no hubo información previa a su llegada y primeros entrenamientos. Luego, su compañero en el torneo de dobles, el japonés Kei Nishikori, dio cuenta de la participación en el campeonato. Ambos ganaron en el debut.

Finalmente, horas antes de su debut en single, un breve texto enviado por Whatsapp (una vía cómoda que se usó esporádicamente) confirmó “para los interesados” que probaría su rodilla en individuales. ¿Acaso no había dicho, en una conferencia el domingo en Madrid, que el testeo de su pierna izquierda sería en el doble del lunes, considerando las diferencias de intensidades y movilidades?

A “Delpo” se lo suele comparar mucho con el “Big 3”, ya que su potencial tenístico lo hace estar a la altura de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Pero a la hora de tocar el ítem de la información, queda varios peldaños por debajo de los líderes mundiales, que, tras un pedido anticipado y disponibilidad de agenda, acostumbran a dar entrevistas exclusivas tanto gráficas como televisivas a medios de todo el mundo (especialmente a los de su país) y hacen un uso mucho más minucioso de las redes sociales.

Si hubiese que sectorizar el trabajo del mejor argentino de los últimos años en este aspecto, Facebook es el que menos utiliza, con períodos prolongados sin posteos. Twitter suele ser la herramienta para anunciar o mantener cierta fluidez. Como la inmensa mayoría de los usuarios, Instagram es a la que más recurre, con publicaciones e historias, comunicados y productos audiovisuales variados, incluyendo acciones comerciales.

No obstante, el empleo de las redes no siempre lució suficiente en un momento en el que los fanáticos requerían saber si jugaría tal o cual torneo o si su rodilla mejoraba. Muchos de los videos, cortos por norma de la red, parecieron ser siempre los mismos -por caso, nunca se lo vio pegar de revés-. Incluso en algunas ocasiones se supo que practicaba con juveniles, pero las filmaciones no lo mostraban, sino que se subía una mera foto horas después.

De esta forma, con grabaciones que muchas veces utilizaron planos artísticos y filtros típicos de Instagram, se hizo imposible tener una idea cabal de la condición física de Del Potro. Por el contrario, permanentemente se recurrió a la tradicional imagen del tandilense golpeando su poderosa derecha, algo que sus fanáticos suelen festejar.

Es de esperar que ante la falta de actividad una estrella mundial tenga contacto con sus seguidores, ya sea a través de sus propios canales o de la prensa. Las redes sociales no fueron un instrumento eficiente, y los medios no contaron con el acceso esperado para un deportista del calibre de “La Torre”. Ni siquiera existieron prácticas abiertas como se arman para los equipos nacionales, y sólo se mostró -otra vez en formato digital- algunos entrenamientos con público en Tandil, con un fin solidario y apoyado por una de las marcas que lo sponsorean.

El periodismo tuvo todos los caminos cortados durante este período, ya sea para entrevistas o conferencias (la cuales, por costumbre, el actual número 8 del mundo las da por compromisos comerciales). Por plantear una diferencia, en los últimos meses Federer brindó diversas notas a diarios y cadenas de noticias globales, y Nadal le dedicó un buen tiempo a los medios de su país.

La última vez que Del Potro tuvo contacto con un micrófono argentino (sin la obligación de la competencia y en clave descontracturada) fue hacia el final de diciembre pasado, cuando dialogó con Juan Pablo Varsky para un podcast emitido por Spotify. Anteriormente fueron contadísimas ocasiones en las que se brindó para tres medios nacionales, ya sea con motivo de un torneo o para mostrar una faceta más íntima. Incluso, en agosto de 2016 se sentó en el living de Susana Giménez, la última vez que se enfrentó a las cámaras.

En tiempos en que la información corre como reguero de pólvora, de la misma forma ocurre con las versiones y los rumores, por eso es que la mejor forma, para propios y extraños, de desactivar lo falso y exacerbar lo verdadero es con el protagonista de los hechos comunicando, sin importar los canales utilizados. Los silencios ya le jugaron una mala pasada al tandilense, cuando en 2010, tras su operación en la mano derecha, por la falta de comunicación se llegó a plantear la posibilidad de que sufriera problemas anímicos que derivaron en pánico escénico.

El equipo de comunicación de “Delpo” cuenta con un mail oficial que el 8 de abril informó sobre la visita del tenista al doctor Ángel Ruiz Cotorro, el médico que trata a Nadal. Allí, en Barcelona, inició una terapia regenerativa para curar su rodilla. Desde entonces, nunca más se actualizó la evolución, y se emitió un comunicado desde esa casilla tras un larguísimo espacio temporal.

Semanas anteriores a este envío, surgió desde versiones periodísticas la posibilidad de una intervención en su rodilla, algo que el ganador del US Open 2009 rechazaría. A raíz de estas informaciones nació la comunicación oficial, pero jamás se hizo alusión a una cirugía, ya sea como una posibilidad factible o para rebatirla de plano.

«El tema de la comunicación lo analizaré con mi equipo. Voy a trabajar en eso. Hay cosas en que me equivoco y otras tantas por mejorar», había dicho Del Potro en 2012 en una conferencia previa a una exhibición con el estadounidense Andy Roddick. El año pasado, tras su final en el US Open, se convocó a diversos medios de prensa pero de los cuales muy pocos eran de los que habitualmente cubren tenis.

Videos con datos parciales, falta de actualidad, largos períodos sin contactos con los medios y la falta de una web oficial (junto al alemán Alexander Zverev son los únicos top ten que no la tienen), lo alejan todavía más de las principales jugadores de la ATP. En definitiva, es por sus millones de fanáticos, que lo esperan semana a semana para verlo jugar.

“Es estéril y peligroso creer que uno domina el mundo entero gracias a Internet cuando no se tiene la cultura suficiente que permite filtrar la información buena de la mala”, dejó inmortalizado el ensayista, sociólogo, y mucho más, polaco-británico Zygmunt Bauman en su libro “Sobre la educación en un mundo líquido”. Palabras que pueden hacer referencia a la forma de comunicar de muchas personalidades y estrellas, como artistas, músicos, deportistas. Como Juan Martín Del Potro.

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